Propuesta e investigación
El proceso comienza con una propuesta vinculada a una sección y una intención editorial. Antes de redactar se abre un dossier con preguntas, afirmaciones que deben probarse y un mínimo de fuentes.
Priorizamos documentación del proveedor, repositorios, artículos científicos, organismos públicos y otras fuentes primarias. Las fuentes secundarias se usan para contexto o contraste.
Producción y controles
La redacción puede utilizar automatización e IA. Antes de publicar se verifican profundidad, citas, atribución de medios, coherencia, estado de traducciones y requisitos específicos de la sección.
Un contenido que no alcanza los umbrales permanece como borrador, vuelve a investigación o genera tareas de mejora. Las páginas legales requieren aprobación específica.
Publicación y mantenimiento
Cada pieza conserva fecha, fuentes y estado de revisión. Las auditorías detectan contenido insuficiente, traducciones incompletas, fuentes ausentes y revisiones vencidas.
Las actualizaciones relevantes deben conservar trazabilidad y las correcciones factuales se incorporan sin ocultar el motivo del cambio.
Automatización y excepciones
La reserva editorial se repone por secciones y el flujo automático trabaja en lotes de aprobación, investigación, redacción, imágenes y publicación. Glosario, análisis de modelos y benchmarks rotan por entidades concretas todavía sin cobertura.
La automatización no equivale a validación factual. Riesgo alto, fuentes contradictorias, alegaciones sensibles y entregables visuales o sonoros requieren intervención editorial; los fallos vuelven a cola con reintentos acotados y trazables.